Hay una idea que se repite desde hace tiempo entre los grupos de expertos cuando sale a relucir la reforma bancaria en España: "Todo pasa por Bankia". En el sector, siempre se ha tenido la certeza de que el puzzle de la reestructuración financiera y su éxito dependían de cómo se articulase el futuro de la entidad de la que acaba de despedirse Rodrigo Rato. Sin embargo, ha tenido que ser el Fondo Monetario Internacional el que ha acelerado la búsqueda de una solución definitiva para el banco (y de paso la dimisión de Rato), al poner el dedo en la llaga y afirmar que la entidad tiene pendiente el saneamiento de su ladrillo (a cierre de 2011, la entidad contaba con más de 6.000 millones de euros en activos inmobiliarios).
Diez días después de la llamada de atención de la entidad multilateral, el Gobierno prepara un profundo plan de saneamiento para Bankia, en el que todas las opciones están abiertas: la entrada del Estado en el capital del banco (a través del Frob), la emisión de convertibles contingentes que suscribiría el Frob, la posibilidad de trocear la entidad o la creación de un banco malo. El propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha salido al paso de los rumores esta mañana, al decir que su "última intención sería prestar o inyectar dinero público para Bankia".
Sin embargo, lo que el presidente desmiente de viva voz, cobra fuerza en los mentideros. Algunas fuentes sitúan ya entre 7.000 y 10.000 millones de euros el dinero público que la entidad podría recibir a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), organismo dependiente del Banco de España.
Luis Benguerel, de Interbrokers, recuerda que "la banca española lleva una buena bofetada", por lo que en el corto plazo pueden existir "rebotes interesantes", especialmente en el caso de los dos grandes, que "parece que están intentando hacer un suelo y a partir de ahí podrían subir". En cambio, en el largo plazo, la perspectiva sigue siendo bajista para Benguerel. "El sector financiero en Europa ha seguido haciendo ampliaciones de capital. Eso demuestra que esto no se ha acabado", dice Benguerel.
En cuanto a Bankia, Benguerel presume de no tenerla en cartera y de no haberla recomendado "nunca". "Me he aburrido de decir a la gente que no tiene entrar en estos valores. Si Banesto, que tiene detrás a todo un Santander, está a mínimos, por debajo de los precios de cuando fue intervenido, qué puedes esperar una Bankia con el boom inmobiliario, que ha regalado hipotecas a todo el mundo", dice Benguerel.
En ese sentido, Benguerel declara "vergonzoso" que el Estado se esté planteando aumentar las ayudas a la banca y defiende que la solución debería ser "nacionalizar" las entidades no viables.
"Llevamos desde 2007 dando oportunidades a las entidades financieras, poniendo parches a bancos cuyos directivos están ganando mucho dinero, ¿no es suficiente ya?", lanza este analista.
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