Y ahora comenta El Confidencial, que el famoso libio que quería el aeropuerto de Castellón, no era más que un intermediario de poca monta, que probó a ver si colaba, y luego ya intentaría buscar los compradores cosa que no ha conseguido.
Hay mucha gente en el mundo financiero, intermediando en fantasmagóricos contratos, de oro, diamantes, y todo tipo de materiales que al final no son más que eso intermediarios soñadores que solo andan buscando dar el pelotazo, que nunca llega.
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