Los grandes inversores están reduciendo el riesgo de forma agresiva. Esto no significa pánico ni un crash inmediato, pero sí un cambio evidente de actitud: menos exposición, menos apalancamiento y más prudencia.
Además, cuando miramos dónde se está concentrando la volatilidad, vemos que el Nasdaq empieza a moverse en este aspecto, mucho más que el S&P 500, lo que suele ser una señal temprana de tensión de fondo. El mercado parece tranquilo por fuera, pero por debajo empiezan a verse grietas.
En este vídeo explico por qué este tipo de señales pueden aparecer tanto en techos como en suelos y por qué el panorama actual se parece más a una retirada preventiva de riesgo que a una capitulación.




