UNA BODA EN LOS MERCADOS FINANCIEROS
¿Cuántas veces has abierto una operación diciéndote, esta seguro que no fallará?
Las bodas en los mercados financieros sí existen.
Analizas una operación, la estudias, lo ves todo tan claro y entras en ella convencido/a de que es una operación de manual y que no puede acabar negativa.
Nos “casamos” con nuestra idea, nos aferramos a ella de una forma que difícilmente el precio podrá decirnos lo contrario, porque nuestro cerebro no ve posible que éste se gire.
Las consecuencias de ello pueden llegar a ser bastante desastrosas.
Porque si el precio se gira y nos va diciendo, “no, no se va a confirmar tu idea”, se nos hace imposible aceptarlo. Nuestro cerebro va buscando alguna excusa en la que aferrarse para seguir convenciéndonos que aquel movimiento que estimábamos que se daría, sigue siendo posible.
Y ello, puede provocar que movamos el stop, que lo quitemos… y que a partir de entonces las pérdidas se van extendiendo, bloqueándonos, haciendo imposible cerrar la operación, “total, ya estoy perdiendo” y creyendo que en algún punto se dará la vuelta y retomará la dirección que habíamos tomado. Puede que hasta hagamos martingalas ya con el desespero de arreglar esa situación.
Queridos amigos de los mercados financieros… no os caséis con ninguna operación, porque aquí los divorcios son más frecuentes.
¿Por qué nos sucede esto?
Entre otras razones, porque aún no hemos comprendido la esencia de esta actividad.
El trading es un “juego de probabilidades”, no es un “juego de egos”.
No se trata de tener la razón, se trata de que tú detectes una posibilidad operativa en el mercado que tiene una probabilidad a tu favor, por las razones que tú hayas estudiado y según tu sistema.
Pero solo es una probabilidad y, por tanto, como tal, puede no cumplirse.
Y el stop, está allí, colocado estratégicamente para ayudarte no solo a limitar tus pérdidas en esa operación, sino también para invalidarte una idea operativa que finalmente no se cumple.
El stop te ayuda y te dice: “sal ahora de la operación porque lo que tú estimabas, no se va a producir. Por tanto, ¿Para qué seguir dentro de ella?”.
Pero no lo vemos así. Lo consideramos un enemigo que nos obliga a reconocer que nos hemos equivocado y por eso, nos negamos a que se ejecute.
Y aquí, si hemos hecho bien nuestro trabajo, no nos hemos equivocado. En el trading, si operas correctamente bajo tus premisas, no te equivocas, simplemente no ocurrió. Y eso se nos hace muy difícil de ver así, porque perder lo asociamos a error, a tener que reconocer que nuestra idea era errónea y no tiene por qué ser así.
Cuando abrimos una operación, hemos de pensar que hay una probabilidad alta de que ocurra nuestro escenario y que con nuestras herramientas vamos a intentar aprovecharlo, pero a la vez, pensemos que también puede que no ocurra y que el stop estará allí para ayudarnos a concluir esa idea operativa, porque si el precio llega a ese nivel, ya no tiene sentido permanecer en ella.
No nos aferremos a nuestras ideas, pensemos siempre en probabilidades y miremos al stop como un amigo que nos ayudará a terminar con nuestra operación cuando el precio ya nos está diciendo que esa idea ya es poco probable que se cumpla.




