La inflación en Alemania repuntó inesperadamente hasta el 2,6% en noviembre, su nivel más alto en nueve meses, recordando al BCE —a las puertas de su última reunión del año— que los riesgos para la estabilidad de precios siguen presentes. El dato superó tanto el registro previo del 2,3% como las previsiones de los economistas encuestados por Bloomberg, que esperaban un repunte más moderado hasta el 2,4%.
En contraste, el panorama en el resto de las grandes economías de la eurozona fue más benigno.
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Francia mantuvo su inflación estable en el 0,8%, desafiando las previsiones que apuntaban a un incremento hasta el 1%.
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Italia redujo su tasa al 1,1%, por debajo del 1,3% esperado.
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España descendió al 3,1%, ligeramente mejor que la estimación mediana de Bloomberg.





